viernes, 19 de enero de 2024
Para muchas personas, el Tête de Moine es más que un queso, es un manjar. Su refinado sabor ha cautivado a los paladares más exigentes desde hace siglos y su fascinante técnica de corte lo han convertido en un producto de culto
Los orígenes del Tête de Moine se encuentran en las montañas del Jura suizo, donde los monjes de la región comenzaron a fabricarlo y a perfeccionar su método y receta desde tiempos tan antiguos que se estima que sus primeras versiones se remontan a la Edad Media.
De hecho, su curioso nombre, que se traduce al español como “cabeza de monje” parte de la leyenda de que los monjes tenían que esconder las piezas de queso debajo de sus sombreros para que los saqueadores no se los llevaran.
El queso Tête de Moine se produce bajo unos métodos artesanales que se han ido transmitiendo desde hace generaciones. Se elabora a partir de leche cruda de vacas alimentadas en los pastos de los Alpes, y ésta puede que sea la causa principal de que su textura y su sabor sean tan únicos.
Pero la clave de sus características tan exquisitas se debe al lento proceso de maduración por el que pasa en unas cuevas frescas y húmedas, en las que adquiere sus matices definitivos.
Una de las principales características del Tête de Moine es su textura suave y untuosa. Su maduración lenta en cuevas le otorga a este queso un equilibrio casi perfecto de materia grasa, y esto ofrece una experiencia sensorial muy particular en boca.
Pero, sin duda, lo que más despierta los sentidos es el conjunto de sabores y aromas que desprende desde el momento en el que se corta. Su fragancia es, simplemente, un pequeño aperitivo en comparación a los complejos matices que ofrece al paladar. Entre ellos, se pueden percibir notas casi florales, que permanecen a raíz de la alimentación de las vacas en los prados alpinos. Pero los puntos más delicados son aquellos que se asoman a frutas como manzanas y peras, y al característico matiz avellanado, que es el más peculiar y representativo.
Consumir el Tête de Moine es algo que va más allá del acto de comer o de saborear. Todo empieza con el corte de este queso, que es todo un arte y que se realiza con una Girolle para cortar el Tête de Moine. Con este cortador, se consiguen unas finas virutas en forma de flores que, además de elegantes visualmente, permiten apreciar de un modo más profundo y detallado todos esos matices organolépticos del queso.
Con tal carta de presentación, lo natural es que en la mesa vaya acompañado de productos de un nivel similar. Las propuestas más habituales suelen pasar por otros quesos que sirvan como complemento, como un Gruyère o un Comté. Pero también funciona a la perfección con embutidos blancos, como un salchichón, un prosciutto o un jamón serrano. Y, a modo de contraste, con frutas frescas, frutos secos y mermeladas.
Su versatilidad lo convierte en un protagonista inesperado cuando se agrega a ensaladas, fondues o quiches, o incluso en un bocadillo con un buen pan. En todos estos escenarios es capaz de aportar un carácter y una cremosidad muy distintivos. Y, cuando se utiliza para preparaciones un poco más sofisticadas, en platos de pasta o en salsas elaboradas para cortes de carne, también da la talla.
Un producto tan delicado como el Tête de Moine merece un cuidado particular para mantener su calidad y sus propiedades. Lo mejor es envolver el queso con papel de aluminio después de la compra, evitando los envases herméticos, para que el queso pueda respirar. También es bueno que el queso esté en un ambiente refrigerado, pero alejado de otros alimentos que emitan olores fuertes, ya que el Tête de Moine absorbe aromas ajenos de un modo fácil.
Para mantener su sabor y su textura, es mejor no congelarlo. De hecho, se puede decir que, tras unas semanas en la nevera, su carácter mejora, aunque, para consumirlo, lo mejor es sacarlo un poco antes y dejar que se atempere, y no sacar ni cortar las porciones que no se esperan consumir.
Si está buscando el mejor lugar en el que comprar queso Tête de Moine, ha llegado al lugar adecuado. En nuestra tienda del Mercado de la Paz encontrará este magnífico queso y, además, podrá adquirir otros muchos productos para acompañarlo o para cualquier otra gran ocasión.
Recuerde, el Tête de Moine es uno de los quesos más delicados del mercado y su auténtica versión AOP con denominación de origen solo está disponible en los mejores establecimientos.
De lunes a viernes: de 9h a 20h
Sábados: de 9h a 14.30h
Entre el 5 y el 24 de agosto
De lunes a viernes: de 9h a 15h
Sábados: de 9h a 14.30h